lunes, 20 de octubre de 2014

Capitulo 2



Bruno tras acabar con la dichosa carta de disculpas se fue directo hacía su habitación. Allí estaba David jugando al Candy Crash en su teléfono, Tara los había enganchado a todos ese jueguecito.
David acabó la partida y dejó el teléfono sobre la mesilla y fue hacia la cama donde su hermano estaba recostado de lado. Bruno ni se había puesto el pijama, solo se había recostado, dándole la espalda a su hermano.
-          Enano, ponte el pijama y métete dentro de la cama o pillarás un catarro (Bruno en vez de mandarlo a la mierda como hubiera hecho en cualquier otra ocasión se puso de píe e hizo lo que su hermano le había dicho. David siguió mirando a su hermano en silencio mientras el chico se desvestía y se ponía el pijama. No fue hasta que deshizo la cama para meterse en ella que se movió de nuevo). ¿Te ha dado bien duro, eh? Pero míralo así, mejor la tía que el tío (David intentó animar a su hermano, ya que según su retorcida mente, él era el único que tenía derecho a hacerle llorar).
-          (Bruno se giró de golpe y miró con odio a su hermano) El tío también me zurrará cuando regrese, la tía solo me ha zurrado porque no le di la estúpida nota.
-          ¡Joder! (dijo olvidando que se suponía que debía animarlo)
-          Sí, exacto. David ya me duele el trasero horrores, no quiero ni pensar cuanto me dolerá cuando el tío… (Bruno se mordió el labio inferior. Bruno se solía meter bastante en problemas y ya había recibido bastantes zurras de mano de su tío, pero nunca había hecho nada tan serio como ahora. Y sabía que su tío lo iba a degollar vivo. Solo esperaba que su hermano le dijera que no iba a pasar nada, que el tío solo le daría unos cuantos cintazos y todo se había olvidado. Pero David puso cara de circunstancias cosa que solo produjo más ansiedad en Bruno). Buenas noches, David (dijo derrotado y volvió a darle la espalda. A David le hubiera encantado decirle a su hermano que solo sería unos gritos y que todo iba a ir bien, pero David sabía que ni Bruno era tan iluso).
-          Oye ¿Por qué hiciste eso? Me refiero…tú no eres así, eres un capullo sí, pero ni si quiera en tus mejores momentos (refiriéndose justo  cuando murieron sus padres en que todo pareció estar fuera de control) hubieras hecho algo así.
-          Ya te lo dije antes, no lo sé.
-          Venga, Bruno, eso de “no lo sé” lo inventé yo, y nunca me ha funcionado.
-          Te lo juro David, no sé qué diantres pasó por la cabeza, es como si de repente algo hiciera clic aquí (dijo señalándose la cabeza), se me cruzaron los cables, y de repente dejé de pensar. Supongo que ese idiota me tocó los cojones en un mal momento.
-          ¡Venga ya, Bruno! Me paso la vida tocándote las narices y jamás te has comportado así.
-          ¡Eso es porque tú eres mi hermano, mongolo!
-          ¡Querrás decir que eso es porque yo te puedo crujir, idiota!
-          Como sea (dijo tapándose con la manta hasta el flequillo).
-          Ey, (dijo David sentándose en la cama de Bruno y tirando de la manta para verle la cara) No tan rápido, yo te lo cuento todo, así que dime ¿Qué te hizo ese capullo para que lo amarraras al palo de la bandera en bolas?
-          Nada, déjame.
-          Mira, cagón. El tío te va a hacer la misma pregunta y créeme si le contestas así, no vas a llegar vivo a tu cumpleaños. Tú dímelo y yo buscaré la forma en que se lo tienes que decir al tío para que no salgamos en las noticias (David aunque estaba ofreciéndole ayuda sonaba más bien como si estuviera amenazándolo).
-          David, déjalo, no existe en el mundo nada que le pueda decir que me salve (David tenía que reconocer que el mocoso tenía parte de razón en eso).
-          Vale, sí. Pero…Oh venga tío, algo bien gordo te tuvo que hacer ese capullo, venga, suéltalo ( y le dio una palmada en el trasero, olvidando por completo que acababa de recibir una buena zurra con la espátula)
-          Aaaaaaaaaaau (salto del dolor) imbécil que duele (y empezaron a pelearse como hacían siempre, aunque David no iba muy en serio porque se dio cuenta que le había hecho daño de verdad. David al fin logró reducirlo/aplastarlo y empezó a amenazarlo con un hilito de saliva para que confesara).
-          Uy uy no sé si la próxima vez lo podré controlar (y volvió a dejar caer un hilito de baba para después volver a tragárselo).
-          Para David, para, llamaré a la tía, para (Bruno intentaba zafarse con todas sus fuerzas)
-          Venga Bruno, no me hagas recurrir a la artillería pesada ( la artillería pesada era restregarle la cara por el sobaco sudado de todo el día o cualquier otra guarrada del estilo).
-          Vale, vale, lo hice para impresionar a Diana Banks (confesó finalmente Bruno. David lo dejó de golpe ¿Todo había sido por una chica? ¿Y cuándo habían empezado a gustarle las chicas al enano?)
-          ¿Diana Banks? ¿Una niña de tu clase?
-          No, la bibliotecaria de la escuela, no te fastidia (dijo rodando los ojos). Sí, una niña de mi clase, pedazo de idiota. La semana pasado expulsaron a Dani por la pelea esa (Dani era un chico de dos cursos más que Bruno, pero era conocido por toda la escuela por ser un camorrista) y Diana dijo que era el tipo más “cool” de toda la escuela, y tenías que ver como lo miraba.
-          ¿Y tú pensaste que si hacías alguna estupidez como las de Dani ella se fijaría en ti y mojaría sus braguitas por ti?
-          ¡Eyyy no hables así de Diana! (Dijo intentando golpear a su hermano, que no tuvo problema para parar los golpes).
-          Ok, ok, enano. Vale, entendido, la chica te gusta de verdad.
-          Sí (dijo tímidamente porque sabía que su hermano se iba a pasar el resto de su vida burlándose de él por eso. Al fin y al cabo, eso era lo que David hacía siempre con Tara).
-          ¿Y?
-          ¿qué? (Bruno miró a su hermano con cara de no entender)
-          ¿Qué va a ser, idiota? ¡Qué si funcionó! ¿La chica se fijó en ti? (Bruno sonrió levemente) ¡Ese es mi chico! (dijo David orgulloso de que su hermano se las llevara de calle) .
-          Sí, bueno, pero de que me va  a servir, si el tío me va a matar (dijo apartándose de su hermano y volviendo a la cama. David volvió a la realidad, el mocoso no dejaba de llevar parte de razón).
-          Mira, dile que el capullo ese …(ni a David se le ocurría nada que pudiera decirle Bruno a su tío) grrrr ¡No es justo! ¡Mierda! (Y ambos se hundieron en la cama derrotados) Oye, y porque escogiste a ese tío.
-          Porque estaba ahí, ya sabes el lugar equivocado en el momento equivocado. Ni siquiera tengo nada contra ese idiota, solo es uno de los alelados de la clase.
-          Hazte un favor no le digas eso de “solo era un alelado” al tío.
-          No soy idiota, no lo iba  a hacer. No tengo ni idea que decirle, pero eso no se lo iba a decir.
-          ¿Y esa Diana es muy guapa? (dijo intentando animar a su hermano alejando sus pensamientos de la futura zurra).
-          Ya te digo, es la más guapa de todas las chicas de la clase y su pelo huele tan bien, y es tan guay.
-          Seguro (dijo David sonriendo, de repente Bruno se sentía más cercano a su hermano, Bruno Y David estuvieron hablando de chicas un buen rato hasta que su tía subió y les llamó la atención para que se durmieran ya, que ya no eran horas de cháchara y que mañana no habría quien los levantase).
A la mañana siguiente el desayuno fue bastante tenso, Fran había escuchado (como todos) la zurra que su madre le había propinado a su primo, y no paraba de hacerle preguntas de porque lo había “castigado”. Se imaginaba que algo terrible, porque su madre había usado la espátula y eso solo lo hacía cuando estaba muy pero que muy enfadada. Pero a pesar de las advertencias de su tía y de Tara Fran no podía dejar el tema, el hecho que sus héroes (Bruno y David) estuvieran en problemas lo maravillaba. Era como si cualquier cosa que hicieran esos dos fuera alucinante y digna de ser contada y alabada. Para un chico de 10 años, las hazañas de dos adolescentes es lo segundo más guay del mundo, lo primero son los videojuegos, por supuesto.
De haber sido Fran su hermano, en vez del hijito de su tía Ana María maestra de la espátula Martín, Bruno lo habría parado con un collejón o con un ataque de pellizcos, pero después de la última “charla” con su tía sabía que mejor se tragaba las ganas. Afortunadamente su tía no se tragó nada y tras la enésima advertencia de que dejará ya el tema, decidió que el mocoso iba a ir calentito a la escuela esa mañana.
-         Fran, te he dicho ya más de cien veces que dejes a tu primo en paz.
-         Pero mamá…a mi nadie me cuenta nada, además como quieres que aprenda de los errores de ellos (señalando con el dedo a sus primos) si no sé cuáles son esos errores (el crio para tener 10 años tenía más leyes que un picapleitos).
-         Francisco! Ya está, es mi último aviso. No quiero oír salir de esa boquita ni una palabra más.  Acábate el desayuno en silencio y después vas a lavarte los dientes y prepararte para la escuela.
-         ¡Joooo pero si yo no he hecho nada, mamá! Es él que se ha portado mal y no quiere contármelo (dijo muy ofendido cruzándose de brazos).
-         ¡Se acabó! (y Ana María dejó de repente lo que estaba haciendo y agarró por el brazo a su hijo)
-         No mami, noooo, no mami, ya lo dejo, ya lo dejo (dijo casi en pánico Fran al ver que su madre estaba a punto de zurrarlo delante de sus primos).
-         Muy tarde, Francisco, debiste de dejarlo la primera vez que te lo dije (y se llevó arrastras al niño hasta la silla donde ella solía sentarse a desayunar en la mesa de la cocina).
-         Noooo por favor mamá, noooo. Ya me porto bien, ya me callo, lo juro (seguía tirando en la dirección contraria a la que su madre lo llevaba. Para desmallo de Fran, su madre aún tenía más fuerza que un niño de 10 años y pudo llevarlo hasta la temida silla).
-         Estoy harta que no me hagas caso cuando te mando algo. Parece que se te ha olvidado que soy tu madre y aquí se hace lo que yo digo (y con eso le bajó de un tirón el pantalón del pijama)
-         Noooooo mami, noooooo, Noooo mi pantalón, noooo (pero eso no detuvo a Ana María que acto seguido le bajó también el calzoncillito de las tortugas ninja Y allí estaba Fran desnudo de cintura para bajo en medio de la cocina recibiendo unas duras nalgadas de la mano de su madre mientras sus primos intentaban hacer como que no estaban ahí).
-         PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS ¿ME VAS A OBEDECER A PARTIR DE AHORA, FRANCISCO MANUEL, O VOY A TENER QUE DARTE TODOS LAS MAÑANAS UNOS BUENOS AZOTES PARA QUE RECUERDES QUE TIENES QUE HACERME CASO? PLASS PLASS PLASS
-         BWUAAAAAAAAAAA BWUAAAAAAAAAA NO, NO DÉJAME AUUUUUUUU, DÉJAME , AUUU TE ODIO, TE ODIO AUUUUUUUUU
-         PLASS PLASS PLASS TE HE EHCHO UNA PREGUNTA PLASS PLASS (un par de nalgadas en los muslo hizo que Fran aullará como un lobillo) CONTESTA FRANCISCO MANUEL PLass
-         Auuuuuuuuu si, obedeceré, obedeceré, te haré caso siempre auuuuu, mamá por favor ya no más, lo siento, lo siento mucho. Bwuaaaaaaaaaaaa Lo siento Bruno no quería molestarte (dijo Fran que sabía que eso le agradaría a su madre, y efectivamente lo hizo. Ana María lo puso de píe de nuevo y le subió los calzoncillitos y los pantalones del pijama, y con un pañuelo le sonó los mocos como hacía cuando era un poco más pequeño).
-         Muy bien Fran, ve a lavarte la cara y cámbiate, ya se nos ha hecho tarde (mirando de nuevo el reloj), mientras te cambias te prepararé un sándwich para el camino.
-         Sniff sniff dueleeeeeeeeeeeee (dijo sobándose el trasero).
-         No me seas melodramático Fran, no te he dado tan duro, pero eso aún estamos a tiempo de arreglarlo (dijo alzando una ceja)
-         ¡Nooooo, nooo! Ya voy, ya voy (y corrió hacía el cuarto de baño, bien lejos de las garras de su malvada y pegona madre).
-         Tía, no tenías que haberle zurrado, no me estaba molestando…tanto (dijo Bruno).
-         Bruno, cariño (pero no había dulzura en sus palabras) cuando necesite consejos de un pequeño camorrista de cómo educar a mi hijo créeme que serás el primeo a quién acudiré, mientras tanto te sugiero que hagas como tu primo y te prepares para la escuela. A menos que también quieras unos buenos azotes (Bruno, David y Tara tragaron saliva. Su tía era como doctor Jeckyl y Mr Hide, podía pasar de ser tan apacible como Gandhi a  ser más temida que el mismísimo Hitler. Y ahora precisamente no se asemejaba en nada al pacifista indio, así que los tres recogieron rápidamente los cacharros y pusieron píes el polvorosa).
Al salir por la puerta el coche de Luke estaba en frete de la casa esperando a Tara. Luke que parecía salido de una telenovela americana para adolescentes, era la antítesis de David y Bruno. Era un chico bien vestido, de buenos modales, encantador, inteligente…vaya el yerno que toda madre quisiera tener. Así que la rabia que los chicos tenían a David era descomunal y si a eso se le sumaba que se besuqueaba con su hermanita era más que rabia era pura tirria.
-         ¿Tiene que venir todos los días? (preguntó con desprecio David  a su hermana).
-         Sí (dijo muy seca y mirando a David con rabia).
-         ¿Qué pasa, qué cree que eres tan burra que no sabes llegar a la escuela tú sola? (fue el turno de Bruno).
-         Te recuerdo que aquí de los tres al único que aún lo tienen que acompañar a la escuela eres tú, y Luke me acompaña porque de camino a la escuela conversamos.
-         Si, conversar jaja (dijo sarcásticamente David) que le dais a la lengua seguro, pero no es hablando precisamente (dijo burlándose de su hermana).
-         Eres un imbécil David, madura, anda (dijo y se volteó y se montó en el coche de Luke que no tardó nada en arrancar de allí y salir hacia la escuela. Luke prefería no involucrarse mucho con los hermanos de Tara, sobre todo con David que parecía enfadado con él todo el santo día).
-         ¿No sé qué narices ve Tara en ese Ken (refiriéndose al novio de la muñeca Barbie)? Es idiota.
-         Pues su coche mola (dijo Bruno que se llevó un collejón de su hermano) Aauuuuuu
-         ¿Se puede saber de qué lado estás tú? (David miró incrédulo a su hermano)
-         Yo solo digo que su coche mola, eso no es culpa mía (protestó mientras se sobaba la nuca).
-         Anda tira delante de mí, que aún llegaremos tarde a clase y la tía está en plan Harry el sucio (Bruno lo miró sin entender) ¿ya sabes, no? “alégrame el día”.
-         Jajaja (Bruno no pudo contener la risa, ambos se acabaron riendo, era verdad, su tía se había levantado de un humor de perros, aunque Bruno sabía que ese humor era mayormente debido a él).
Continuará


7 comentarios:

  1. Excelente Litle..me encanta que hayas vuelto siempre me gustaron tus historias y esta pinta genial

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  2. Little, tu historia excelente, tus historias siempre son buenisimas, te extranamos cada vez que desapareces
    Clau

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  3. Esa mujer me cae sumamente mal

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  4. LittleHoshi: Aquí, entre nosotros, a mi también me cae condenadamente mal, jajaja.

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  5. hermosisima mujer........

    como sabras, estoy con las uñas comidas y eso que no soy del mal habito, pero cuando es que llega el famoso tio? es que ya me entro el estres y me duele la pancita

    fuera de broma Little, una joyita como todos tus relatos, a lo que me lleva primero felicitarte por los regalos de fan ficcion creo que se titula aunque los hiciste hace mucho tiempo, segundo cuando actualizaras a mi bichito hermoso HANS?

    Y CUANDO ACTUALIZARAS A BRUNO? TERNURA DE CRIO

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  6. jajaja esa travesura que hizo Bruno fue genial!!
    No pero más risa me dio que se la hizo a alguien que no le hizo nada... solo para impresionar a una chica... si que es de cuidado Bruno!!
    La tía me cae mal, pero que bueno que castigo a Fran!!!

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  7. Uy carta de disculpa.... pero es que esta vez se paso.

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